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sábado, setiembre 19, 2009

Más de medio siglo de golpes de Estado en Honduras


Una de las razones del retraso del país es la debilidad de su democracia, la cuál el Presidente Zelaya proponía fortalecer con la democracia participativa, pero que los sectores más conservadores del país, quiénes históricamente siempre han sido enemigos de la democracia, prefirieron evitar rompiendo el orden Constitucional del país trayendo dictaduras cómo producto de las asonadas militares.

Hablaremos un poco de los distintos golpes de Estado dados en la época moderna, porque Honduras históricamente ha sido marcada por los golpes, imagínense que el primer Jefe de Estado del Honduras, quién fue Dionisio de Herrera sufrió un golpe de Estado en mayo de 1827 por parte de Justo Milla, quién con un grupo de 200 hombres armados más el apoyo de los sectores conservadores de Guatemala asaltó el poder del país.

Los golpes de Estado por parte de las Fuerzas Armadas nacieron en la década de los 50s, momento triste para la democracia de la nación porque los que apoyaron en su momento el golpe de Estado contra Julio Lozano Díaz no se imaginaron que se iniciaba una época de terror y represión dictatorial.

Lozano Díaz entró al poder porque supuestamente lo dejó Juan Manuel Galvez por enfermedad, a pesar de ser el vicepresidente de la República en ese entonces, hubo un rompimiento del orden constitucional porque no hubo acuerdo en una reunión de la Asamblea Nacional Constituyente para designar al sucesor de Gálvez, porque los diputados nacionalistas no llegaron, lo que le permitió a Lozano Díaz hacerse del poder de forma total.

Lozano Díaz sediento del poder, quiso legitimarse y "constitucionalizarse" con unas elecciones amañadas, ganadas por unos 300,000 votos de diferencia por su Movimiento Nacional Reformista para la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente.

Este hecho motivó a las Fuerzas Armadas a dar su primer golpe de Estado, producido el 21 de octubre de 1956, naturalmente cuándo se dan los golpes, unos sectores estuvieron a favor del mismo, y otros no, pero cómo todo golpe con el paso del tiempo la opinión se inclina a repudiarlos, al conocerse los resultados y consecuencias de los mismos.

El 27 de mayo de 1957 se planificó otro golpe de Estado, esta vez en contra de la Junta Militar la cuál había asumido el poder de la nación, por parte de el coronel Armando Velásquez Cerrato, tras una lucha con la policía en Tegucigalpa, el intento golpista fracasó, siendo el primer golpe fracasado.

El 19 de septiembre de 1957 la Asamblea Constituyente le otorgó la autonomía a los militares, claramente uno de los errores políticos más grandes de la historia de Honduras, los Constituyentes no imaginaron que abrían la puerta a la muerte de la democracia del país por décadas.

El golpista coronel Armando Velásquez Cerrato, no escondía sus ambiciones de poder, y volvió a intentar dar una asonada, esta vez la víctima en la mira era Ramón Villeda Morales, Velásquez Cerrato contaba con el apoyo del régimen somozista de Nicaragua, pero volvió a fracasar en 1959, siendo el segundo golpe fracasado, ambos por parte de la misma persona, se aplicó el dicho de que golpista apoya a golpista, y dictador apoya a dictador.

El 3 de octubre de 1963 Ramón Villeda Morales sufrió un sangriento golpe de Estado (se dice que hubieron unos 3,000 muertos, siendo la Guardia Civil la más afectada porque estaban desarmados y a pesar de eso el ejército disparó contra ellos), por parte de las Fuerzas Armadas presididas por Oswaldo López Arellano, quiénes contaron con el apoyo del Partido Nacional, siendo exiliado a Costa Rica, él a falta de un mes de finalizar su periódo y antes de la realización de las elecciones, la misma suerte la sufrió el Presidente del Congreso, Modesto Rodas Alvarado quién se perfilaba cómo seguro próximo Presidente de Honduras, siendo este uno de los golpes más famosos que ha recibido en su contra el Partido Liberal, y curiosamente se habla de traiciones de liberales, cómo la de Oscar Flores, padre del expresidente Carlos Flores, quién siendo parte del gabinete de Villeda Morales, se confabuló con los militares para dar la asonada.

Con este golpe se instaló una dictadura, y a su paso evitaron la realización del evento electoral.

"Supuesta infiltración comunista de que era objeto el gobierno de Villeda Morales, la existencia de la Guardia Civil como una amenaza contra el Ejército y el lanzamiento de un candidato- Modesto Rodas Alvarado- que predicaba el odio y no la unidad de la familia hondureña", recuerda el historiador Longino Becerra cómo justificaciones de este golpe.

Lo que no es menos cierto es que en el siglo XX, tanto en América cómo en Europa el comunismo fue el pretexto ideal para crear guerras, golpes de Estado, dictaduras, etc. por parte de los sectores más conservadores.

Después de este golpe a la democracia hondureña se dieron golpes entre militares.

Oswaldo López Arellano, típico de los regímenes golpistas, buscó legitimarse mediante elecciones "al estilo Honduras", ó sea elecciones no libres y fraudulentes, con represión militar en contra de sus oponentes, con el objetivo de convertirse en apariencia, Presidente constitucional, respaldado cómo es costumbre, por el Partido Nacional, partido íntimamente vinculado a los golpes.

Al terminar su período en 1971 se dieron nuevas elecciones, ganándolas el anciano nacionalista Ramón Ernesto Cruz, un Presidente con débil liderazgo quién hizo un gobierno de coalisión entre liberales y nacionalistas, con resultados funestos que dejaron la enseñanza que son peores los gobiernos en que los dos partidos tradicionales gobiernan conjuntamente, pues se generan elevados niveles de corrupción.

Este gobierno duró solamente un año, pues Oswaldo López Arellano dió una nueva asonada, el 4 de diciembre de 1972 retomando mediante otro golpe de Estado el poder del país, aprovechando que seguía siendo el Jefe de las Fuerzas Armadas, en esta ocasión recibió apoyo de sectores populares por su propuesta de reformas.

Este régimen se debilitó ante el escándalo del "bananagate" en que se involucró a su ministro Abraham Benathon Ramos, por lo que fue derrocado mediante otro golpe de Estado, dado 22 de abril de 1975 por Juan Alberto Melgar, también nacionalista.

Seguían las dictaduras, el país se sumergió por décadas en esto, y para no perder la costumbre, Melgar intentó legitimarse con otras elecciones "al estilo Honduras", imitando a Oswaldo López Arellano, pero dichas elecciones no las pudo realizar porque sufrió un golpe de Estado el 7 de agosto de 1978 por parte de una Junta militar formada por Policarpo Paz García, Domingo Álvarez Cruz y Amílcar Zelaya Rodríguez.

Esta junta militar decidió que el país tenía que regresar a la democracia, por lo que en 20 de abril de 1980 hubo elecciones de Constituyentes para redactar la Constitución en la actualidad rota, de 1982, elecciones en las que los hondureños no pudieron ver a quién elegían porque la votación fue partidista, y por lo tanto no fue de lo más democrática que digamos, los constituyentes electos fueron impuestos por las élites económicas del país, para formular una cartamagna apegada a sus intereses, y que les permitiera crear un imperio de estos sectores sobre el país.

Después de el más largo período democrático de la historia del país, el 28 de junio del 2009 se da un nuevo golpe de Estado, esta vez en contra del Presidente Constitucional de la República, José Manuel Zelaya Rosales, un golpe de Estado dado por la cúpula militar encabezada por Romeo Vásquez Velásquez, Luís Javier Prince y Miguel García Padgett, luego de el asalto militar por parte de 200 hombres a su casa a las 5 de la mañana, lo secuestraron, y lo exiliaron a Costa Rica, con el apoyo del Congreso Nacional, Corte Suprema de Justicia, empresarios y organismos descentralizados del Estado nombrados por el dictador Roberto Micheletti Baín quién asumió cómo Presidente de facto, producto de negociaciones de días, semanas, incluso meses se podría decir entre la cúpula militar, los grandes empresarios, en su mayoría de origen árabe, y el Presidente del Congreso Nacional, quiénes se confabularon para defender los intereses de la élite económica, excusándose de la propuesta de reforma Constitucional del Presidente Zelaya, y tomando cómo cortina de humo al Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, para ocultar las verdaderas razones del golpe.

Este golpe  fue apoyado por la cúpula conservadora del Partido Liberal, el Partido Nacional, la Democracia Cristiana y el Partido de Innovación y Unidad (PINU), todos de extrema derecha reaccionaria.

Después del golpe militar, dieron un golpe técnico para querer desimular el golpe de Estado, en dónde el Congreso Nacional sin tener facultades además de aceptar una renuncia falsificada, destituyó al Presidente ilegalmente, y sin tener facultades tampoco, nombraron a otro, nada más ni nada menos que al Presidente del Congreso Nacional un civil con pasado militar, político que en su gestión en el Congreso Nacional demostró tener dotes de dictador, y ambiciones desmedidas de poder, al punto de meterse a invadir funciones del Poder Ejecutivo, además, se postuló a la Presidencia de la República cómo precandidato del Partido Liberal, pero en  las elecciones internas sufrió una enorme derrota, siendo despreciado por su propio partido por sus desacertadas actuaciones desde el Legislativo.

Roberto Micheletti al no poder llegar al poder de forma democrática y constitucional, se propuso llegar a esta posición mediante un golpe de Estado, apoyado por los grupos de poder económico y fáctico, las iglesias católica y evangélica, y las Fuerzas Armadas.

En este golpe literalmente el Poder Legislativo no solamente violó al independencia de Poderes y rompió el orden constitucional, si no que asaltó al Poder Ejecutivo. Además este golpe tiene fuertes vínculos y similitudes con el fracasado golpe de Estado en Venezuela del 2002.

Nuevamente un golpe dado por los sectores más conservadores del país, y que es excusado por el fantasma del comunismo,  y se caracteriza por el cinismo de estos actores al querer negar que es golpe lo que hicieron, y quererlo legalizar mediante jugarretas legales, las cuáles solo los mismos golpistas creen, ya que a la comunidad internacional no la engañaron, y por primera vez en la historia, un golpe de Estado fue repudiado por todo el mundo.

Este golpe de Estado, a todas luces un fracaso, creó el Frente Nacional contra el Golpe de Estado, en dónde se reúnen distintos sectores de la sociedad, resaltando al clase obrera, sindicatos, bloque popular, magisterio, sociedad civil y distintos partidos políticos,  en apoyo al Presidente Constitucional de la República, quién al igual que Villeda Morales, recibió el golpe de Estado, porque los militares y los reaccionarios no aceptan a gobiernos que se acercan al pueblo.

La denominada resistencia no para, lleva más de 70 días en las calles, superando el que era hasta antes del 28 de junio, el movimiento social a nivel nacional de mayor movilización y duración, nos referimos a la huelga de 69 días de 1954.

El régimen dictatorial viola derechos humanos, comete crímenes de lesa humanidad, aplica censura, le quita las libertades de la población, mata y desaparece gente y reprime a toda su oposición, todas características de una dictadura militar además de fascista, ya que los hechos dejan ver que los militares son el "poder tras el trono".

Honduras convertido en estado paria, porque la dictadura no quiere regresar el poder a quién el pueblo eligió, la comunidad internacional está presionándolos, y Estados Unidos exije que firmen el Plan San José desarrollado por el mediador Oscar Arias, Presidente de Costa Rica, en el cuál se busca la restitución del Presidente constitucional, y un gobierno de conciliación nacional.

Los golpistas quieren imitar acciones de dictaduras anteriores, tratar de legitimarse mediante elecciones "al estilo Honduras", ciertamente a los adversarios del Presidente Zelaya les decimos que pueden adversarlo, pero no pueden adversar a nuestra Constitución, a nuestras Leyes, a nuestra democracia, ni suplantar a la soberanía popular.

Este sería el próximo golpe de Estado fracasado, bueno diríamos que ya está fracasado, y solo falta su caída para consumar el fracaso, a su vez sería el primer golpe que es revertido, el pueblo está en las calles exigiendo libertad, y América Latina está en contra de los golpistas, quiénes ni con su cerco mediático, ni su terrorismo mediático, y de Estado, ni con sus engaños, han podido calmar la exigencia de todos, de que no existan más golpes de Estado, y que el sistema democrático debe fortalecerse, porque este golpe amenaza las democracias de los países del área.

1 comentario:

Anónimo dijo...

de que bibliográfia se baso para este trabajo?